Mandalas: Un camino hacia el conocimiento interior

Todas las religiones y formas de concebir el mundo tienen intrínsecos ciertos elementos que las definen y que concentran simbólicamente sus supuestos. En el brahmanismo y en el budismo las representaciones gráficas de los mandalas cumplen esta función.
Un mandala es simplemente un conjunto de representaciones geométricas que pretenden posibilitarle al individuo el acceso a la concentración y a la meditación a través de la interacción con ellos y el descubrimiento de su propia naturaleza a través de su coloreo.
La terapia con mandalas le ha asignado a éstos el nombre de psicocosmograma, pues mediante el coloreo de los mismos el sujeto puede acceder a su reintegración en el universo y a la unidad de consciencia absoluta: pensar a través del mandala.
Son estas propiedades terapéuticas las que consiguen que los mandalas permitan equilibrar a quien los pinta, conocerse a sí mismo, desarrollar la intuición, acceder a la calma y tranquilidad internas.
Colorear un mandala es cosa muy sencilla, y no se requiere ser un experto en pintura para hacerlo. Desde niños hasta ancianos todos están capacitados para hacerlo, y además los colores y los instrumentos para pintarlos los escoges tú mismo.
Vía | Naturamedic
Artículos Relacionados
No hay Comentarios
Dejar un Comentario




